domingo, 26 de febrero de 2012

Sol y Edad III



















Un sueño es una brújula sobre el mapa de los mares del cielo.

Fue en los puertos donde los antiguos marineros portugueses inventaron la palabra "saudade".

Sentimiento de luna creciente, "la distancia entre los buques que parten y el puerto".

Lo siente quien se queda.

Soñé con puertos de mar abandonados, y con sus playas de arenas como azúcar gris, al menos cada vez que recuerdo haber soñado.

Tal vez nunca zarpé.


viernes, 10 de febrero de 2012

El Flaco

















 

canta
pájaro eléctrico canta
llegas en la sombra de tu espera
enciende el cielo tu efímera presencia
obra magnética de luz
eterno espejo
dónde el alma crece
habla con los ojos del allá
gato negro, piedra blanca
simple luz
canta
pájaro eléctrico canta
tu presencia invadirá el espacio
inusitada libertad
loco diamante
así como palabras sueltas
la verdadera obra es etérea
el tiempo de mañana es hoy
tu piel azul presencia
canta
pájaro eléctrico canta
el artista es un canal
un rayo transparente
el llanto es del color del agua
tus manos la sustancia de tu fuego
tu alma la poesía de los mares
la nada la deriva de los vientos
tu sonrisa permanece ante la duda
el eterno sin fin de los silencios
canta
pájaro eléctrico canta
no me dejes solo...

domingo, 5 de febrero de 2012

Sunflower













Palabras como lúpulo, espora, germen de trigo, valiente, aún tu nombre, siesta, mar del plata, marrón, hiperquinesis. Cosas que están lejos. El lúpulo de mis sueños burbujea como cerveza caliente, pero nunca revienta. Aprendí a saludar con un beso a los once años. Aprendí a escuchar perfumes, a ausentarme en mi presencia. Pensé que así estaría más cerca de vivir al ritmo del verdadero tiempo. Volví asincrónico mi corazón porque en las brechas resultantes encuentro el germen de trigo y la siesta, y el perfume de voz calma que me dice “valiente!” sonriendo. A las hamacas de las brechas les da igual si sé contar hasta doce en alemán o si el 60 tarda una hora y cuarto en ir desde Las Heras y Salguero hasta Maipú y Anchorena. 

Tendría que hablar sobre las noches de lluvia, pero no las recuerdo bien. Seguramente en ellas me haya preguntado si mi pensamiento también se estaría mojando como la calle y el vidrio. ¿Una noche con lluvia hubiese salvado a Juana de Arco? ¿En esas noches se llenan las brechas con agua de mar? Y con la luz de la mañana, ¿habrás –perfume de voz calma- vuelto a creer en los girasoles y serás madre otra vez? Palabras como espora, aún tu nombre, mar del plata, marrón, hiperquinesis. Tus hijas. ¿Tendrán su oportunidad?