domingo, 5 de febrero de 2012

Sunflower













Palabras como lúpulo, espora, germen de trigo, valiente, aún tu nombre, siesta, mar del plata, marrón, hiperquinesis. Cosas que están lejos. El lúpulo de mis sueños burbujea como cerveza caliente, pero nunca revienta. Aprendí a saludar con un beso a los once años. Aprendí a escuchar perfumes, a ausentarme en mi presencia. Pensé que así estaría más cerca de vivir al ritmo del verdadero tiempo. Volví asincrónico mi corazón porque en las brechas resultantes encuentro el germen de trigo y la siesta, y el perfume de voz calma que me dice “valiente!” sonriendo. A las hamacas de las brechas les da igual si sé contar hasta doce en alemán o si el 60 tarda una hora y cuarto en ir desde Las Heras y Salguero hasta Maipú y Anchorena. 

Tendría que hablar sobre las noches de lluvia, pero no las recuerdo bien. Seguramente en ellas me haya preguntado si mi pensamiento también se estaría mojando como la calle y el vidrio. ¿Una noche con lluvia hubiese salvado a Juana de Arco? ¿En esas noches se llenan las brechas con agua de mar? Y con la luz de la mañana, ¿habrás –perfume de voz calma- vuelto a creer en los girasoles y serás madre otra vez? Palabras como espora, aún tu nombre, mar del plata, marrón, hiperquinesis. Tus hijas. ¿Tendrán su oportunidad?

1 comentario:

Ella dijo...

El perfume de tu campo, el perfume de mi campo. Desde enfrente sonreían para mí, perfume sagrado de la tierra amarilla que insola el suelo cuando el mundo se cae.

Hermoso :)